Después de todos los contratiempos ocurridos, nuestras dos heroínas se dirigían rumbo al reino del señor de las sombras. Por el camino se tuvieron que enfrentar a numerosos enemigos, pero nuestra protagonista, Dani, los vencía a todos sin despeinarse esa larga y brillante melena dorada.
La princesa Merenwen no se acababa de convencer por la historia de su compañera, a la cual veía claramente cómo una chica. Aunque a Dani ese cuerpo no le gustaba. A él le gustaban las chicas, pero no ser una. Si seguía como una chica para siempre, ¿cómo se podría casar con otra chica? A él le daba un poco de asco el tema, y en el reino estaban prohibidos los matrimonios homosexuales. Y tampoco le hacía mucha gracia la idea de tener que casarse con un hombre. ¡Tenía qué conseguir recuperar su cuerpo, su forma masculina!
Pasaron semanas, pero finalmente lograron llegar hasta el reino del señor de las sombras. Tal y como ellas se imaginaban, el reino se encontraba en la más absoluta oscuridad, ¡no se veía nada! ¿Cómo podrían encontrar así la localización del castillo del señor de las sombras? Parecía que sus caminos habían llegado al final, hasta que un mensajero del cielo apareció emitiendo una poderosa luz blanca, que iluminó completamente el camino de nuestras heroínas.
Aquél personaje era Masterotaku, un fiel mensajero de la diosa Kisekish, la que le había pedido que iluminara el camino a las chicas para que lograran cumplir con su misión, y así conseguir la cura de todos aquellos hombres que le adoraban, pero que cayeron enfermos. Y así, Dani y Merenwen se adentraron en el castillo del señor de las sombras, iluminados por la luz que les había enviado la omnipresente diosa Kisekish.
Los pasillos del castillo eran estrechos y laberínticos, pero gracias a los incríbles dotes de rastreo y espionaje de la ninja Dani, lograron localizar la sala del trono, en dónde se encontraba el mismísimo señor de las sombras. Dani ordenó a Merenwen y a Masterotaku que se mantuviesen al margen de aquel formidable encuentro, cuando el señor de las sombras comenzó a hablar.
El señor de las sombras era claramente un hombre travestido, con mucho maquillaje y tacones altos, pero unas piernas muy feas. Dani le explicó las consecuencias de su maldición, así como su extraña transformación en chica. El señor de las sombras afirmó ser el culpable de las enfermedades, pero negó serlo de la transformación de Dani. Dani se enfureció pensando que mentía y le atacó ferozmente. El señor de las tinieblas le esquivaba torpemente por culpa de los tacones altos que llevaba, pero consiguió avisar a unos guardias para que detuvieran a nuestra protagonista.
Dani se quedó inmovilizada por los guardias del señor de las sombras. Todo parecía estar perdido para ella, cuando de pronto la princesa Merenwen saltó velozmente hacia los guardias, y en una escena muy desagradable le succionó el cerebro a cada uno. Dani contempló inocentemente la escena sin comprender absolutamente nada, y aprovechó la confusión para matar al señor de las sombras a base de lanzarle muchos shuriken.
Todo acabó lleno de sangre, pero las protagonistas habían logrado cumplir su misión. Ahora solo quedaba regresar a sus respectivos reinos para comprobar si todos estaban curados. Les dieron las gracias a masterotaku, que regresó a los cielos junto con Kisekish y se pusieron en marcha.
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