11 jul 2012

Ninja Púrpura (Cap. 4)

Dani le amenazó con matar a MR. TYK, así que Pearl confesó. Todo se trataba de un plan organizado por él para proteger a su hermana pequeña, que se había enamorado de Dani. Entonces, una hermosa angelita de piel blanca y alas rosa entró por la puerta. Se sorprendió muchísimo y se puso colorada. Luego se enfadó con Pearl por lo que había hecho y le obligó a devolverle a Dani su apariencia original. ¡Dani había vuelto a ser un chico! Aquella angelita era Platina, y resultaba estar perdidamente enamorada de nuestro protagonista, el ninja Dani.

A Dani le gustaba gustar a las chicas, por lo que pasó un tiempo tonteando con ella hasta que finalmente se enamoraron. A Pearl no le gustaba que su hermana saliera con un humano, pero no podía evitar sentirse contento cuando la veía tan feliz junto a Dani.

Unos meses después, Dani y Platina se casaron. A la boda asistieron el Rey Batto, la diosa Kisekish, el mensajero Masterotaku, el palomo MR. TYK, la princesa zombi Merenwen, el señor de las sombras que se había convertido en un zombi (y que ahora vivía en el reino de Merenwen y que estaba enamorado de ella), el ángel Pearl y todos los habitantes supervivientes del reino.

Dani y Platina vivieron felices y contentos en un romántico chalet a orillas del lago. Unos cuantos años después habían tenido quince hijitos que, al ser medio ángeles, andaban revoloteando por toda la casa. Dani educó a unos cuantos para que también fuesen ninjas, y Platina les dio todo su amor a cada uno de ellos, así como todo el amor que le había dado Dani. Y vivieron felices y comieron huevos fritos. (Qué las perdices resultaban muy caras para una familia de diecisiete miembros).

FIN

Ninja Púrpura (Cap. 3)

Por el camino, Merenwen le explicó a Dani que a veces se transformaba en zombi, siendo este un rasgo muy habitual en su reino, en el que todos eran zombis. Dani decidió no darle muchas vueltas al tema y creerle. Aunque aún no comprendía por qué continuaba teniendo aspecto de chica. ¡Quería volver a tener su cuerpo cuanto antes! Las tetas que ahora tenía le molestaban muchísimo de lo grandes que eran. No comprendía como las chicas podían aguantar todo eso.

Regresaron enseguida a sus reinos. Dani se negó rotundamente en acompañar a Merenwen a su reino lleno de zombis, por lo que llegó la trise despedida. La princesa Merenwen confiaba en su amiga, así que le regaló un bonito lazo púrpura a juego con el resto de su ropa y le recogió el pelo con él. Dani se veía más adorable y cómoda con el lacito, aunque a ella no le hacía mucha gracia. Habría aceptado mejor un sujetador que un simple lazo, pero bueno.

Los caminos de las chicas se separaron, y Dani volvió a su reino, donde comprobó que todos estaban curados, por lo que todo había vuelto a la normalidad. Pero Dani quería poder recuperar su cuerpo, así que decidió visitar al sabio rey Battosai, a ver si le podía ayudar. El rey Battosai le estaba enormemente agradecido, pero no conseguía encontrarle solución al problema de Dani. Ni el rey ni nadie del reino parecía tener la solución.

Durante esa misma noche, a Dani se le apareció la diosa Kisekish, con un vestido realmente provocador, pero qué tenía que llevar porque era una diosa. Ella le dijo que fuera al país de los angelitos, al cual se llegaba cruzando el arcoíris mágico de la montaña de los unicornios, pasando el valle de las hadas. La ninja Dani se puso en marcha inmediatamente.

Dani cruzó el valle de las hadas, dónde las hadas, celosas del pecho de nuestra protagonista, le atacaron brutalmente lanzándole piedras y rocas. Tras derrotar a las hadas (y de cargarse accidentalmente a unas cuantas), se dirigió a la montaña de los unicornio. Lo que no se esperaba era que esos bichos estuvieran de celo y que un millón de machos se la abalanzarían encima. Bueno, al final logró incluso cruzar el arcoíris, en dónde solucionó su duda y descubrió que el sexto color era el añil.

Nuestra fuerte e incomprendida heroína consiguió llegar sin más contratiempos al país de los angelitos, que se encontraba por encima de las nubes. Había un montón de ángeles revoloteando por aquí y por allá. ¿Qué tendría que hacer ahora? Se preguntaba Dani, recordando que la diosa Kisekish no le había dado más instrucciones. Pero de pronto la vio, ¡vio a la paloma que le había defecado encima! La paloma se dio cuenta de que le había visto y se echó a volar huyendo hacia una dirección. Dani le siguió muy enfadada hasta la casa en la que entró.

Dani colocó su oreja contra la puerta y espió la conversación que se estaba realizando en el interior. La paloma era macho y se llamaba MR.TYK, y no era más que la mascota de un joven y tranquilo ángel normal y corriente. Dani comprendió a través de la conversación que toda su transformación había sucedido por culpa de este ángel llamado Pearl. Dani entró de golpe en la casa y le preguntó porqué había hecho eso. Pearl se asustó mucho y salió volando hasta el techo, aunque Dani le retuvo clavándole la ropa contra la pared por medio de shurikens. Pearl no parecía ser malvado, parecía muy serio y estudioso, además se le veía muy asustado.

NINJA PÚRPURA (Cap. 2)

Después de todos los contratiempos ocurridos, nuestras dos heroínas se dirigían rumbo al reino del señor de las sombras. Por el camino se tuvieron que enfrentar a numerosos enemigos, pero nuestra protagonista, Dani, los vencía a todos sin despeinarse esa larga y brillante melena dorada.

La princesa Merenwen no se acababa de convencer por la historia de su compañera, a la cual veía claramente cómo una chica. Aunque a Dani ese cuerpo no le gustaba. A él le gustaban las chicas, pero no ser una. Si seguía como una chica para siempre, ¿cómo se podría casar con otra chica? A él le daba un poco de asco el tema, y en el reino estaban prohibidos los matrimonios homosexuales. Y tampoco le hacía mucha gracia la idea de tener que casarse con un hombre. ¡Tenía qué conseguir recuperar su cuerpo, su forma masculina!

Pasaron semanas, pero finalmente lograron llegar hasta el reino del señor de las sombras. Tal y como ellas se imaginaban, el reino se encontraba en la más absoluta oscuridad, ¡no se veía nada! ¿Cómo podrían encontrar así la localización del castillo del señor de las sombras? Parecía que sus caminos habían llegado al final, hasta que un mensajero del cielo apareció emitiendo una poderosa luz blanca, que iluminó completamente el camino de nuestras heroínas.

Aquél personaje era Masterotaku, un fiel mensajero de la diosa Kisekish, la que le había pedido que iluminara el camino a las chicas para que lograran cumplir con su misión, y así conseguir la cura de todos aquellos hombres que le adoraban, pero que cayeron enfermos. Y así, Dani y Merenwen se adentraron en el castillo del señor de las sombras, iluminados por la luz que les había enviado la omnipresente diosa Kisekish.

Los pasillos del castillo eran estrechos y laberínticos, pero gracias a los incríbles dotes de rastreo y espionaje de la ninja Dani, lograron localizar la sala del trono, en dónde se encontraba el mismísimo señor de las sombras. Dani ordenó a Merenwen y a Masterotaku que se mantuviesen al margen de aquel formidable encuentro, cuando el señor de las sombras comenzó a hablar.

El señor de las sombras era claramente un hombre travestido, con mucho maquillaje y tacones altos, pero unas piernas muy feas. Dani le explicó las consecuencias de su maldición, así como su extraña transformación en chica. El señor de las sombras afirmó ser el culpable de las enfermedades, pero negó serlo de la transformación de Dani. Dani se enfureció pensando que mentía y le atacó ferozmente. El señor de las tinieblas le esquivaba torpemente por culpa de los tacones altos que llevaba, pero consiguió avisar a unos guardias para que detuvieran a nuestra protagonista.

Dani se quedó inmovilizada por los guardias del señor de las sombras. Todo parecía estar perdido para ella, cuando de pronto la princesa Merenwen saltó velozmente hacia los guardias, y en una escena muy desagradable le succionó el cerebro a cada uno. Dani contempló inocentemente la escena sin comprender absolutamente nada, y aprovechó la confusión para matar al señor de las sombras a base de lanzarle muchos shuriken.

Todo acabó lleno de sangre, pero las protagonistas habían logrado cumplir su misión. Ahora solo quedaba regresar a sus respectivos reinos para comprobar si todos estaban curados. Les dieron las gracias a masterotaku, que regresó a los cielos junto con Kisekish y se pusieron en marcha.