Todo ocurrió hace unos días. Cuando un joven aprendiz de ninja se entrenaba duro en mitad del bosque. El joven ninja se llamaba Dani, y su sueño era convertirse en el rey de la colina, en la que se situaba todo el reino.
El rey de aquel hermoso lugar de llamaba Battosai, era un fuerte caballero enamorado de una bella, amable e inocente diosa llamada Kisekish.
El amor que sentía Battosai por aquella diosa era muy fuerte, aunque habían más caballeros enamorados de ella. Kisekish se sentía halagada por todos los poemas, cantos y piropos que les enviaban, pero ella era una diosa. Y una diosa no podía contraer matrimonio con un ser humano. Todo el reino conocía esa historia de mal de amores, incluso nuestro protagonista, el aprendiz de ninja Dani.
En aquel reino, últimamente habían estado pasando varias desgracias. Los hombres enfermaban y se morían. Numerosos caballeros caían enfermos sin motivo alguno y acababan siendo presas del horrible destino. Solo las mujeres se salvaban de aquel trágico final, y nadie sabía por qué. Tras los intentos de protección del rey Batto, por medio de conjuros y hechizos de chamanes y poderosos magos, el rey también cayó enfermo.
Fue entonces cuando se le concedió la misión de acabar con aquel malvado maleficio a nuestro protagonista, Dani. Él se vistió con su famoso ropaje púrpura y se puso en camino hacia el reino del señor de las sombras, el causante de todo aquel problema.
Por el camino, Dani se encontró con una paloma herida. Dani tenía un buen corazón, por lo que decidió ayudar a aquella desgraciada ave. La paloma ocre, alzó el vuelo una vez curada, pero en un acto desafortunado, dejó caer sus excrementos sobre nuestro protagonista.
Dani, a pesar de su inmenso asco, cayó al suelo completamente agotado. Aquellos extraños excrementos rosa le estaban chupando la energía. Dani se durmió.
Un rato después, una hermosa princesita vestida con un elegante vestido rosa chicle, se lo había encontrado tirado en el suelo. Pero algo completamente increíble e inesperado había ocurrido. Dani se despertó, pero notó una fuerte presión en el pecho. No sabía por qué le molestaba tanto, ni tampoco porqué la pequeña princesa le trataba con tanta naturalidad. Las princesas siempre habían sido chicas tímidas que, en ningún momento debían de dirigirle la palabra a los hombres. Dani le quitó importancia a eso y se centró en el porqué de ese dolor en el pecho. Probó a abrirse un poco la camisa, y fue entonces cuando un enorme grito de espanto ahuyentó a todos los pájaros de la zona. "¿Por qué gritas?" Le preguntaba la princesa. Dani no cabía en su asombro… ¡le había crecido pecho! Torpemente corrió hacia la orilla del lago, en donde lo vio todo muy claro, ¡se había convertido en una chica! Dani intentó explicárselo a la princesa, pero ella no le creía. Así que nuestro, digo, nuestra protagonista decidió partir en rumbo al reino del señor de las sombras, para que acabara con eso qué le había hecho. La princesa se presentó, se llamaba Merenwen, y era la princesa de un reino muy lejano, que andaba buscando al señor de las sombras para que curara la enfermedad de su amado. Así que "la" ninja Dani y la princesa Merenwen decidieron hacer el viaje juntos.
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